CÉSAR VALLEJO EN LA MARCHA DE LOS INDIGNADOS

En estos días de indignados vale la pena recordar unas líneas de César Vallejo. El poeta, con su habitual tono irritado y algo pesimista, ante una lucida reflexión de la vida "democrática" -ya frustrada desde entonces- revela la fuente del malestar continental, hoy diríamos global.

Si queremos acabar (destruir) con las desesperanzas que nos deja el modelo social que hoy vivimos, debemos proceder con dos movimientos que comprometen la existencia y el estilo de vida. Son dos acciones que nos obligan a superar la tendencia de apoyar las marchas de los huelguistas desde la comodidad de nuestros sofás existenciales.

La primera reflexión es unirnos a los pocos indignados que han salido a las calles a provocar el cambio. La segunda - aquí la más comprometedora de las observaciones de Vallejo- insiste en que antes de pretender poner fin a todo los abusos, las injusticias, los desafueros e infamias que “OTROS COMENTEN”, hay que ponerle fin a NUESTROS consumismos, egolatrías, despotismos y omisiones. Esta triste realidad del mundo globalizado y el deseo de cambiarlo cobraran sentidos y obtendrán respuesta solamente cuando nos auto - sacrifiquemos, cuando liquidemos el perverso aburguesamiento individualistas y consumistas que hay en nosotros.

César Vallejo nos invita a un suicidio colectivo de las estructuras aburguesadas que guardamos en nuestros interiores: “hay que destruirse a sí mismo y, después lo demás”. Aparte de pretender ponerle fin a las malas conductas de los otros -que nos encoleriza a muchos-, acabar con los propios malos comportamientos generará el verdadero cambio de la sociedad. Hay que aprender a indignarnos de las malas estructuras sociales y culturales que reproducimos, acabar con el yo egoísta y oportunista; la primera indignación es la que nos debemos a nosotros mismos.
«...A medida que vivo y que me enseña la vida... voy aclarándome muchas ideas y muchos sentimientos de las cosas y de los hombres de América. Me parece que hay la necesidad de una sola gran cólera y de un terrible impulso destructor de todo lo que existe en esos lugares. Hay que destruir y destruirse a sí mismo. Eso no puede continuar; no debe continuar. Puesto que no hay hombres dirigentes con quienes contar, necesario es, por lo menos, unirse en un apretado haz de gentes heridas e indignadas y reventar, haciendo trizas todo cuanto nos rodea o está a nuestro alcance. Y sobre todo hay que destruirse a sí mismo y, después lo demás. Sin el sacrificio previo de uno mismo, no hay salud posible».

Carta de César Vallejo a Pablo Abril (18 de abril de 1928)

LA CATRINA: Cortejos y acercamientos coquetos, pasionales y sensuales con la inseparable Muerte

De acuerdo con el folclore mexicano, La Catrina es mejor conocida como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces se la encuentra alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetear con los mortales. Otras, nos la encontramos "en los huesos," lista para llevarnos cuando menos lo esperamos. Sin embargo, la relación que los mexicanos tienen con "La Catrina" se define por una serie de circunstancias íntimamente vinculadas con la historia y cultura de México, por lo que ésta se considera un huésped imprescindible en ocasiones importantes, como el Día de los Fieles Difuntos, que se celebra cada 2 de noviembre.

La Catrina, con su traviesa sonrisa nos invita a tener muy presente el momento, y a través de la música y la danza, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente, como la música y las artes.

Los mexicanos tienen un vínculo cultural íntimo con los muertos, pero más específicamente con la memoria de sus fieles difuntos. El arraigo a los imaginarios de la muerte se constituye en un elemento de sentido e identidad personal y nacional. Esta conspicua y perenne compañera la asocian también, paradójicamente, con el placer de vivir intensamente ante la inminencia de la muerte.

Son muchas más las representaciones y alegorías mexicanas que expresan esta proximidad a la muerte, pero entre ellas la figura de La Catrina es la más contemporánea expresión de este ritual tan ancestral. El culto actual es una devoción impregnada de alegría, ternura y amor, manifestada en cortejos y acercamientos coquetos, pasionales y sensuales. Usando cantos populares esta nación también le habla a La Muerte con las palabras del amor -de los amantes- exhibiendo así la unión entrañable del México profundo con sus difuntos. Les comparto este significativo cortometraje, disfrútenlo.

Latinoamerica: "Soy el desarrollo en carne viva, un discurso político sin saliva"

El video oficial de la canción de Calle 13 está entre nosotros por fin. Con una introducción en quechua se da paso a la canción, cuya letra e imágenes nos remiten al origen de nuestra identidad y nos evoca el más íntimo sentimiento de amor a nuestra madre tierra Latinoamericana. Los colores del Perú, Puerto Rico y Colombia evocan las emociones de toda nuestra gente y cultura.

El video, además de las escenas puertorriqueñas y colombianas, contiene hermosos paisajes andinos y del litoral peruano (el Perú tiene mucho más riquezas culturales y naturales que el Cusco): la cordillera nevada de Huaraz, la gente y los paisajes de Puno y los bellos días soleados amazónicos y los atardeceres en las playas norteñas - sureñas de la costa pacífica del Perú.

Al inicio una voz quechua ("Runa Simi", nombre dado por los Incas a su lengua) de un locutor de radio de alguna emisora de las alturas andinas, nos saluda y presenta la canción. La traducción dice:
¿Cómo están?
¡Sanos y fuertes!
A todos los que nos escuchan en estas tierras
y a todos los hermanos y hermanas en el mundo.
Hoy un buen viento nos trajo esta canción nueva desde Puerto Rico,
el nombre de ellos es Calle 13,
la canción es... Latinoamérica.
¡Escuchémosla!


René dice: k´ancunapac, que significa ¡Para ustedes!
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Cantan: Calle 13, Susana Baca, Toto la Momposina y María Rita.
País de origen del video: Perú.
Productora: Patria, 
Dirección: Jorge Carmona y Milovan Radovic.

DOS AÑOS DE LA BRIGADA DE MOCHILEROS

Todo esto ha sido una experiencia increíble.

Empieza siempre con un soñado encuentro. Ahí están otros mochileros a quienes nos asomamos con algo de precaución, luego nos vamos encontrando en tímidas amistades que se van volviendo intensas y consoladoras para este profundo deseo común de partir para no volver a ser sedentarios nunca más.

El propio camino recorrido como viajero, así como el de otros, va armonizándonos en sentidos existenciales, conceptuales y vitales. Rompemos con nuestra soledad nómada y nos acompañamos como viajeros-mochileros, en vastas experiencias de sonidos, imágenes y sabores que aguardan nuestra salida o regreso. 

Unos emprenden el ritual del viaje por los senderos de este mundo, con mochila en hombros alistan o ya han iniciado la marcha entre fronteras continentales y regionales, otros en cambio nos encontramos por los camino del viaje interno, reconociéndonos y maravillándonos, siendo mochileros de nuestro propio yo. Cada momento nómada respetable y admirable; pero sublime ha sido persistir en el espíritu viajero y alcanzar instantes en los que nos comprendemos, nos conciliamos en la paz y la felicidad. La búsqueda nunca acaba.

Aquí -entre algunos- a nacido la hermandad. Entre pequeñas cumbres y asambleas: cruces de caminos, nuestros espíritus se han familiarizado más gracias a estos encuentros. Les hemos permitido entrar en nuestra intimidad existencial para vivir días de convivencia con espacialidades estáticas pero tiempos nómadas, en los cuales hemos compartidos risas, ocurrencias, experiencias, momentos alegres, certezas de acudirnos cuando nos necesitemos, a veces partidas con muchos afectos y esperanzas de seguir encontrándonos.

A dos años de habernos encontrado, el anhelo de un proyecto de vida viajera y común persiste en nuestros interiores.

Feliz semana del Brigadista Mochilero


LA SALUD DEL ESPÍRITU VIAJERO

"La verdadera salud del espíritu no es otra cosa que la memoria perfecta de lo pasado [...] el camino recorrido en la vida se confunde en el tiempo, como el camino recorrido por el viajero se confunde en el espacio"

SCHOPENHAUER, El Amor, las mujeres y la muerte: Libro III, cap. XXXII

Fotos: E. Silva A. (2010) "Niño en Taquile"

OIGO VOCES QUE ME LLAMAN

Para: Laura Gonzalez, Zacatecas
Es jueves, acaba de amanecer, estoy a seis días de iniciar un viaje motivado por este ser vapulado y distraído que he padecido en estos últimos meses. En el fondo, creo, me urge salir a buscar escenarios sacros, de esos donde los hombres consiguen armonizar el cuerpo con el alma, el alma con el espíritu, hacer de estos tres habitantes del ser un embalaje recíproco.

Tengo claro los presupuestos con que parto, yo un ser humano, hombre atormentado por el devenir de su destino, cuento con necesidades demandadas por este cuerpo en el que habito; me veo absorbido por las limitaciones que impone el alma que me posee; y ese espíritu provocador que ronda en mi, exige florecer síntesis de capacidades insospechadas por mi historia futura.

No hace pocos días mi ser era un torrente de vinos, todos los canales confluían en mí. Cuerpo, alma y espíritu; necesidades, limitaciones y capacidades aunaban en mi sus senderos. Eran días de turista, con brisas de sedentarismo donde solamente permanecía, mis viajes eran solamente eso, viajes.

Estabilizado en pisos superfluos, movimientos telúricos acaecieron en mi ser, fueron probamente agresivos, con réplicas de diversas procedencias pero de un único epicentro; esta es la hora que no se si fueron tantos o fueron pocos, pero fueron y siguen siendo agudos; como sea, bifurcaron esa concordia efímera y aun inmadura que creía poseer.

Mis demonios asomaron por cuatro esquinas, castigan duro mi alma y mi espíritu, derrumbados ya, estos no resisten más; la desolación ha opacado el panorama de mis días: Esa existencia mía tendrá que reacomodar su presente y su porvenir, sin embargo no hay sujeto.

Solamente el cuerpo, siendo frágil y más anciano, retrocediendo pasos busca salvar mi ser de los torbellinos, ha parado momentáneamente el destino y se dispone a ejecutar su última jugada. Desestabilizado ya de mi antaña armonía, en medio de sonidos distorsionados, este cuerpo provoca en mi tibias melodías, distantes llamados que apaciguan el espíritu y dan leves respiros al alma.

Ahora, que han transcurrido muchos segundos de caídas profundas, me urge salir a buscar escenarios sacros, espacios y tiempos que coincidan con mis ocasos y me arrastren a brillos de consolación. Confio en que ese tiempo y ese espacio me conduzcan -hasta que por fin- al fondo de mi pozo séptico, de ahí espero emerger con la alquimia divina, donde mi vida incorpore todo aquello que he vivido, fusione mis contradicciones y dolores en bolas bióticas, en esferas de esperanzas.

Me dispongo a emprender este itinerario nómada, saldré a buscar centros existenciales donde mi cuerpo, mi alma y mi espíritu oigan bellas sinfonías, donde mi ser se aliente a recomponerse en originales armonías; espero regresar por otro sendero y lleno de riquezas quizá sentarme a esperar del devenir nuevos temblores.

Este es un viaje que sigue esas voces que resuenan en mi, voces que me evocan, provocan y convocan, saldré para buscar umbrales entre el cielo y la tierra, entre mis esperanzas y mis tormentos, espero encontrar esas puertas sacramentales.

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