INSINUACIONES PARA UN CAMINANTE


Sigue los caminos que en las tardes de luna observas,
anda por los soleados senderos de los viajeros.
No te obstines en dejar tus pisadas marcadas,
más bien permite que las vías que serpeas
estampen en ti sus huellas.

LA VERDADERA RIQUEZA DE NUESTROS PUEBLOS: Abuela Grillo

Les comparto este bello CORTOMETRAJE ANIMADO que toca hechos de la realidad basados en un mito del pueblo Ayoreode. Es una reflexión que contiene elementos autóctonos suramericanos, en él podemos apreciar componentes de pertenencia a la tierra: indignación, unidad, solidaridad y esperanzas -valores característicos de los pueblos nativos-, junto a antagónicas actitudes generadas por las envolventes corrientes neoliberales como el olvido y el irrespeto a la herencia indígena, el descuido de lo esencial, el egoísmo y el deseo de posesión, el hambre de control y de poder.

Se trata de un animado que tiene como escenario el Altiplano Andino, zona donde nace la fuente de riquezas de nuestra región. Es en los páramos, la puna y la jalca de los Andes donde brota el agua que luego se convierte en riachuelos, acequias y, más adelante, en ríos de grandes proporciones como el Amazonas, el Orinoco, el Ucayali, el Paraná, el Marañon, el Magdalena, entre muchos más. Las vertientes y caudales de estos ríos han formado –pese a todo aun siguen y continuarán haciéndolo- la incalculable belleza geográfica, la infinita biodiversidad de estas tierras y la multiplicidad cultural de los pueblos que se han asentado en sus orillas.

Este trabajo fue realizado por The Animation Workshop en Viborg, de Dinamarca, Nicobis, Escorzo y un grupo de animadores bolivianos. Toca con mucha profundidad el problema del agua y las medidas macroeconómicas de nuestros gobiernos, quienes presionados por las lógicas económicas globalizadoras, desacralizan este y otros elementos que hacen parte del inventario del bien común planetario, privatizando incluso aquello que es indispensable para la existencia humana: como el agua, entre otros recursos más.

Disfruten de este corto animado y dejemos tocar por la esperanza del cambio como bien lo hace este corto.

PALABRAS PARA JULIA (José Agustín Goytisolo): Voluntad de seguir existiendo

Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo. Un emblemático poema de la existencia humana y de la voluntad de permanecer. No solamente se trata de palabras que hacen alegorías al sentido inquebrantable de la vida, son también palabras que dignifican la existencia en medio de todas las debilidades y contradicciones humanas.

En el poema, así como en la vida, las palabras tiene la fuerza de poder decir lo que se anhela, lo que se quiere, lo que se espera; las palabras también tranquilizan el Ser que en ocasiones se ve agitado por las caídas y las discrepancias del destino, que son los ineludibles tiempos de infortunio que nos lanzan momentaneamente al sinsentido del vivir.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
La poesía expresa frases, voces, líneas, imágenes y personas que llegan transformadas en palabras provocadoras. Entre movimientos flotantes y angustiantes, incitan un florecimiento de arrebatos vigorosos, reaniman temporalmente la desmotivada vida y se vuelve a creer -aun sabiendo que todo puede ser irreal o provisorio-, entonces se comprende que es mejor apropiarse del destino antes que desfallecer frente a él.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Palabras para Julia está compuesta por un ramillete de versos que se introducen en el barro existencial para arrebatarle a la muerte almas decaídas; figuran en cada una de sus línea elementos cargados de voces generacionales, quiso con ésto Goytisolo heredar sus espereranzas y su vivenciado conocimiento de la gesta social y cultural de la humanidad.

Se trata de un poema dedicado a Julia, hija del poeta, quien además lleva el nombre de su abuela. Julia, la madre de José Agustín Goytisolo, desapareció siendo él aun muy pequeño como producto de un bombardeo franquista. La muerte de su madre influenciará en la forma como representó y enfrentó su mundo y será determinante en su simpatía al socialismo. En la orfandad, de cara a un gobierno español dictatorial que prohibía manifestar abiertamente el pensamiento divergente al poder político, el poeta aprendió a hacer frente a la adversidad y consiguió emprender cruzadas contra la insensatez desalmada de los propósitos de algunos hombres.

Siempre fue un combatiente del acto justo, un caminante de huellas orientadas en el sendero de quienes labran su historia y la transforman en la de todos. Pese a vivir lejos de su amada España, como todo exiliado: con la herida siempre abierta, se mantuvo en íntegro arraigo cultural, expresando en toda circunstancia su simpatía al devenir grato de la vida y su rechazo a todo aquello que propiciaba parálisis de la voluntad de existir, nunca dejó de exaltar el gesto vocacional de la vida.
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Julia, hija favorecida de las visiones y luchas poéticas, en arrebatos paterno, de seguro que le recordaba a José Agustín la grandeza y la magnanimidad de la existencia humana, pero también la contingente incoherencia de la sociedad errada: fragilidad de la vida que nos deja frente al dolor y a la derrota. Con estos versos que le dedicó a su hija, buscó advertirle de este antagonismo existencial que el mismo vivía y del que aprendió a obtener réditos que emancipaban y fortalecían su ser resucitado una y otra vez.

El poema nos deja la sensación de que fue dibujado por Goytisolo para el momento en que dejase de poseer su entereza, es decir, desprenderse de la tenacidad que ejerció a través de las letras para heredar su voluntad, con la conciencia de emprender el descanso del caballero que cede el turno a la guardia más vigilante. Yo sigo creyendo que en el mensaje de “Palabras para Julia” hay voces que él mismo le recitaba a su cansado y deprimido Ser combativo, pero siempre en íntegro afán de perpetuar en su hija la lucha y la energía de la existencia.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
Estos versos emergen entre dos mujeres que comparten el mismo nombre y también la misma historia: los avatares fortuitos e inesperados de la vida y la esperanza de no desfallecer; acaso no es esto último también parte de nuestra historia. Goytisolo, a través de Julia, plasmó versos que confortan el Ser, que revitalizan las esperanzas y que despiertan la voluntad de permanecer existiendo con grata expectativa de porvenir.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
________☼________


Ver video cantado por Liliana Herrera o Paco Ibañez

PALABRAS PARA JULIA
(José Agustín Goytisolo)

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

LAMENTOS ANDINOS

Un bello canto extraído del sollozar indio de los Andes del Centro peruano. Estos ritmos, o quizá mejor lamentos, se parecen tanto a la vida que cada melodía es una nota del himno existencial de las célula que habitan entre los Apus.

Esa condición de unificar hosquedad y vida; intranquila y desgarrada forma de alzarse en dignidad y grandeza son los Andes. Así viven también esos humanos de las montañas, ellos sugieren ser una inspiración de la Tierra que los engendró y cobija. Ellos con sus semblantes de arraigo, aspecto callado e incitante, manifestación de rigidez y nobleza, seres tales que suben y bajan montañas con prudentes colores y miradas perdidas en los propositos de la vida, precencia que inspira respeto.

Pocos fueron los "señoritos" europeos, que viendo la riqueza de estas tierras, se arriesgarón a adentrarse en ellas. El modelo colonial Español, dice Mariátegui, consistió en permanecer en los pequeños asentamientos costeros y desde ahí gobernaban a los indios, hombres, mujeres, jóvenes y niños mimetizados en los colores de las alturas.

Los andes son tierras remotas y severas, tierras que se dejar labrar y tajar solamente bajo la tutela del esfuerzo y de la exigencia de sus engendrados hijos, que, donando sus alientos, extraen un grano de vida diaria de entre las rocas y van muriendo; semejante demanda solo produce lamentos de vida, ciertamente, aun cargados de alegría por la recompensa final.

Siglo XVI, llegan las ambiciones de los hombres blancos occidentales a las faldas de la cordillera -pues hasta los Andes solamente llegaron sus ambiciones, ellos se quedaron en la comodidad de sus palacios limeños-, estos andinos hombres y mujeres se vieron obligados a trabajar para los colonizadores y terratenientes blancos, quienes sin pisar las firmes rocas y el barro de las escarpadas montañas y valles, esperaban riquezas ajenas; los nativos de la tierra, que si sufren la antojada geografía, entonando versos y cantos, añoran y lloran la íntegra propiedad de las dádivas nativas y la recompensa del sudor de la jornada. Cuando los andinos pierden la potestad y la heredad de la Pachamama, los sollozos son transformados en lamentos de dolor, agrios y lúgubres; lamentos verdaderamente tristes y anhelantes de vida; verso tras verso, canto y cantando desahogan sus penas.

Sus letras, que en un vaivén de español y quechua, describen el dolor, el amor, la traición, el abandono, el anhelo, el desamor, la esperanza y la desesperanza, parecen simples canciones algo románticas y folklóricas, sin embargo sus ritmos ocultan esa pugna por permanecer siendo, cantos de total resistencia de quienes hunden las raíces de su existir en las montañas milenarias de los cielos serpenteados por los códores y la bondadosa Pachamama. Son melodías que nos recuerdan lo difícil que es vivir en los Andes Peruanos, al escucharlas podemos sentir la expectativa latente de volver cíclicamente a los orígenes, algún día quizá.

Adiós Pueblo de Ayacucho, canto que despide, que expresa el ciclo de la existencia: sollozos de vida, amargura de conquista, dolor de explotación, dignidad de querer permanecer esperando, sueños de tiempos mejores; un simil de quien planea sacudir las sandalias para desprenderse de esa mala jornada, de esa perversa tarde que intentó undir el alma, es la despedida de quien no valoró al indio o a la india, es la promesa del que violentadamente se ausenta dejando nota de que no olvida. Este canto, entre otros (la lista sería interminable), a mi parecer, esconde esos datos telúricos de los lamentos andinos emanados del dolor del corazón y del alma.


ADIÓS PUEBLO DE AYACUCHO


ESCUCHAR VERSIÓN DEL MAESTRO RAÚL GARCÍA ZARATE


ESCUCHAR VERSIÓN AUTÓCTONA: Nelly Munguia



LETRA:

Adiós Pueblo de Ayacucho
Adiós pueblo de Ayacucho, perlaschallay,
donde he padecido tanto, perlaschallay,
ciertas malas voluntades, perlaschallay,
hacen que yo me retire, perlaschallay.

Paqarinmi ripuchkani, perlaschallay,
mana pitaq despidispa, perlaschallay,
kausaspaycha kutimusaq, perlaschallay,
wañuqpayqa manañacha, perlaschallay.

Adiós pueblo de Ayacucho, perlaschallay,
ripuqtaña qawariway, perlaschallay,
por más lejos que me encuentre, perlaschallay,
nunca podré olvidarte, perlaschallay.
.
.

¿Por qué comer en el Perú?




Voy hablarles del Perú, en este país hay un afán muy grande por hacer de la comida una experiencia única e irrepetible. Si bien uno puede pasarse todo un año probando un plato diferente, es inevitable amanecer, en cualquier día del año, queriendo repetir algunas de esas delicias que ya se han saboreado, y aun así la experiencia sigue siendo nueva. Comer en el Perú es disfrutar de los sabores de todos los tiempos, es como leerse un libro de síntesis de historia nacional. Cualquier plato de la culinaria peruana empieza por los productos regionales de estas tierras de nobles pueblos antiguos (Chavines, Mochicas, Paracas, Nazcas, Incas, etcétera); luego aparece el aporte colonial, cebollas y especias de la España mora e hidalga aderezan los sabores; y sin dar espera de más tiempo, emerge la sazón africana con tambores y asados impecables de viseras y salsas de negritudes oprimidas y felizmente liberadas; cuando uno piensa que ya todo está listo, ahí está dando su toque milenario, los sabores del oriente, Chínenses y Japoneses, que con sus condimentos, verduras y técnicas enriquecen la preparación.

Los sabores peruanos de ahora son platos locales en sus orígenes, enriquecidos con todas estas olas de migraciones que hacen del Perú, como dice Arguedas, "País de todas las sangres", yo digo "País de todos los sabores". Un ceviche preparado con el cuidado japonés, el limón del sur este asiático, la cebolla española, un poco del cilantro árabe, la pesca variada del rico mar peruano, junto a la papa Inca (aquí papa dulce) y el maíz americano, hacen de este plato un sabor que remueve profundamente las papilas gustativas de solamente pensarlo. Ah, no hay buen ceviche peruano si este no tiene abundante picante adornándolo. Y mientras se lleva a la boca estos olores y gustos aculturados, cada probada será mágica si solamente está acompañada de tambores africanos incorporados a los valses peruanos.

Así, cada uno de los platos reconocidos cada vez más internacionalmente y aquellos platillos existentes solamente para la gente de las localidades, son una experiencia única e inigualable. Un lomo saltado (regionalización del preparado oriental: salteado), un ají de gallina, una papa a la huancaína, cualquier chifa, picarones, anticuhos que sin son callejeros son mejores, y así una lista larga de recetas por preparar y probar. “Comer” en el Perú es tan real que para que sea una verdad no es costoso hacerlo, y cualquier picantería (restaurante típico) sea de gourmet internacional o de comensales de esquina, no hacen alguna diferencia, si acaso quizá los muebles, porque la preparación y el sabor siempre son más que deliciosos. Cuando vayas al Perú no pares de comer.

Quiero ser un Perro



Pensando en el gran Diógenes recordé aquellas fotos que solí tomar a los perros callejeros y pamperos que encontré en un significativo viaje; ahora que lo pienso mejor, debí de fotografiar otros tantos más, que -como todos los que vi durante el recorrido- me recibían amigable o indiferentemente, pero me recibían.

Aquel viaje me condujo hasta la total soledad, hasta ciertos aislamientos de la civilización, y lo único familiar que por ahí encontraba eran Perros; los vi entre las calles y en medio del desierto, en el mar y en la puna, siempre atentos a permanecer fieles, con inteligentes privaciones y total independencia.

Aquel viaje aun continúa en mi, y a esta hora ya habré perdido la visión de aquellos Perros; añoro verlos, más cuando sus atentos ladridos y escasos aullidos -de vez en cuando- todavía me llegan de distancias insospechadas. Cuando los oigo, un espíritu canino me posee, me provoca vociferar contra la vida y decirle a ella -con todo el cinismo de fondo- lo que pienso y siento cuando no me agrada, pero igual seguir viviendo.

Diógenes el Perro, el cynós, profetizó las verdades que encerraban estos seres. Cómo permanecer junto a lo amado siendo libre y limpio de toda conciencia enferma de posesión, de querer más de lo que nos merecemos, ahí nacen nuestras ataduras. Hay que ser muy Perro (cynós - cínico) para desentenderse de tantos límites impuestos y reimpuestos y permanecer siendo; solamente el Perro es el único ser que aún resiste perder su libertad, pero no su fidelidad.

"Soy Diógenes, Diógenes el perro. Soy vuestro perro malo, atenienses. Os ladro cuando pasáis, os muerdo en los tobillos, me orino en vuestros rincipios. Soy perro que no admite dueño, soy perro vagabundo. Perro sarnoso y despellejado que gruñe ante vuestra vanidad, vuestra hipocresía, vuestra falsedad. Os creéis ciudadanos libres, empapados de libertad, y tan sólo sois el precio por la que la vendéis. Soy perro y no me iré de entre ustedes"

Algunas fotos de aquellos Perros que Diógenes amó y yo encontré:

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